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Ya está listo para entrar en funcionamiento en el desierto chileno de Atacama el radiotelescopio ALMA, que se espera proporcione una visión sin precedentes del origen del Universo

Uno de los proyectos astronómicos más importantes del siglo XXI ha empezado a funcionar en Chile.

Por: Jonathan Amos

Se trata del radiotelescopio ALMA, localizado a 5.000 metros de altitud en el desierto de Atacama.

Esta semana instalaron la 16ª antena de las 66 que tendrá el telescopio, con lo que este ya está listo para empezar a funcionar.

Cuando esté terminado en 2013, será capaz de proporcionar una visión sin precedentes del origen de los planetas, las estrellas, las galaxias e incluso del universo mismo, mediante la observación del frío gas molecular y el polvo en la Vía Láctea y más allá, así como de la radiación de fondo dejada por el Big Bang.

A pesar de que el ALMA seguirá en construcción los próximos dos años, el conjunto de 16 antenas que ya está disponible sobrepasa la capacidad de otros telescopios de su tipo.

“No hay nada mágico en la antena número 16, pero lo que se gana en sensibilidad es enorme, por lo que sería una pena no empezar ya a realizar observaciones con el ALMA”, explicó el doctor John Richer, de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

El ALMA (en inglés, Atacama Large Millimeter/ submillimeter Array) es fruto de un proyecto de cooperación de Europa, Asia Oriental, Norteamérica y el propio Chile.

Las antenas de 12 metros de diámetro del telescopio y sus sistemas de recepción se fabrican por todo el mundo antes de ser enviados al desierto de Atacama.

Para llevar las antenas a su lugar de instalación en el llano de Chajnantor, son necesarios camiones de 28 ruedas, en los que los conductores viajan en cabinas que cuentan con suministro de oxigeno para soportar la altitud.

La antena que llegó esta semana es la primera de fabricación europea.

Antena gigante

Las 15 que ya estaban instaladas han llevado a cabo algunas observaciones, pero más de naturaleza técnica, según explica el profesor Brian Ellison, coordinador británico del proyecto ALMA.

“Las primeras observaciones sirvieron para comprobar que los sistemas están funcionando correctamente”, cuenta Ellison.

“Obviamente, cuando se empiece a utilizar, descubriremos algunas otras fallas que los ingenieros tendrán que arreglar”.

El ALMA está diseñado para detectar señales milimétricas y submilimétricas con antenas múltiples.

Combinando esas señales mediante un proceso conocido como interferometría, el ALMA puede replicar la capacidad de una sola antena gigante de un tamaño equivalente a la distancia total entre las antenas.

En la actual configuración de16 antenas esa distancia es de 400 metros. Cuando el proyecto esté finalizado en 2013, la distancia será de 15 kilómetros.

Ello dará al radiotelescopio una sensibilidad y resolución sin igual.

Los primeros objetivos de observación serán las nebulosas en las que se forman las nuevas estrellas y los discos de escombros que surgen alrededor de esas nebulosas, de los que nacen nuevos planetas.

Altísima resolución

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) actualmente opera un telescopio orbital llamado Herschel que ha conseguido captar buenas imágenes de estas regiones en las que se forman nuevas estrellas, pero el ALMA será capaz de analizarlas con mucho más detalle.

“El Herschel está haciendo mapas de grandes complejos de formación de estrellas”, explica el doctor Richer.

“Lo que el ALMA hará es acercarse a las áreas más interesantes para obtener imágenes de altísima resolución que permitirán ver con gran detalle la estructura de esos objetos, bien sean los discos de gas formándose alrededor de las estrellas o la colisión entre galaxias ( a gran distancia)”, cuenta el científico.

El ALMA también buscará lo que sucedió en el universo primigenio, especialmente durante la llamada era de reionización.

En ese periodo, unos 400 millones de años después del Big Bang, el medioambiente cósmico vivió un enorme cambio cuando la intensa luz ultravioleta de las primeras estrellas transformó el hidrógeno dominante, llenando el Universo del plasma intergaláctico que detectamos hoy en día entre las estrellas.

Gran interés

Astrónomos de todo el mundo se han apresurado a mostrar interés en formar parte del proyecto del ALMA.

Se han sometido cerca de 1.000 propuestas de observación, muchas más de las que se podrán realizar en los nueve primeros meses de funcionamiento del telescopio.

El doctor Richer no está sorprendido por la alta demanda para utilizar el ALMA. Está convencido en que se convertirá en una de las instalaciones científicas de referencia en el mundo.

“No tiene el mismo perfil que el Gran Colisionador de Partículas (situado en Ginebra, Suiza) ni su precio”, asegura Richer,

“Pero es el observatorio más complejo jamás construido en la Tierra por su ingeniería y su tamaño”.

“Lo estamos construyendo porque creemos que traerá unos beneficios científicos inconmensurables. En los próximos 20 años el ALMA proporcionará una gran cantidad de nuevos descubrimientos”, asegura el científico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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