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Un análisis del envejecimiento celular basado en el ADN confirma un vínculo entre los factores socioeconómicos del individuo y el ritmo con que envejece la gente

Los telómeros (terminaciones del cromosoma) se van acortando a medida que envejece la gente.

Científicos en Glasgow, Escocia, desarrollaron un análisis para medir el envejecimiento celular en el ADN y los resultados confirman que los factores socio económicos en que vive un individuo están vinculados a la velocidad con que envejece.

Los científicos del Centro para la Salud de la Población en Glasgow midieron la longitud de los telómeros, los extremos de los cromosomas, en una muestra de habitantes de una zona de esa ciudad.

Estudios en el pasado han demostrado que los telómeros tienden a acortarse a medida que la persona envejece, por lo cual se cree que su longitud puede ser un marcador de la velocidad del envejecimiento.

El estudio -publicado en Public Library of Science (PLoS - Bibioteca Pública de Ciencia)- fue llevado a cabo durante 10 años.

Los individuos fueron divididos de acuerdo a su nivel socioeconómico.

Se encontró que en un período de 10 años los telómeros de las personas cuyo ingreso familiar era menor a US$40.000 se redujeron en promedio 7,7%.

En aquéllos cuyo ingreso familiar era mayor que US$40.000 la reducción fue de 0,6%.

La prueba fue desarrollada inicialmente para poder obtener resultados más rápidos sobre varios factores de salud pública.

Hasta ahora, los estudios sobre mejoras o problemas de salud en una población se llevan a cabo a través de generaciones y por lo tanto se debe esperar muchos años para saber cuánta gente se enferma o se alivia.

Cambios en la dieta

Los resultados del estudio también mostraron que la longitud de los telómeros se acortó más entre los individuos que vivían en casas alquiladas que aquéllos que eran dueños de sus viviendas.

Y se encontró la misma tendencia entre los que comían alimentos menos sanos que entre aquéllos con dietas sanas.

“Hemos demostrado que el envejecimiento acelerado está asociado al estatus social y las privaciones en Glasgow”, explica el doctor Paul Shields, del Instituto de Estudios de Cáncer de la Universidad de Glasgow, quien dirigió el estudio.

“Esto es más prevalente en los mayores de 55 años y aquéllos con ingresos familiares menores de US$40.000″.

“Y el efecto se muestra más exacerbado por la dieta: basta simplemente con no comer tus cinco porciones de frutas y verduras al día”, agrega.

Los científicos subrayan que la prueba da un indicativo del envejecimiento entre grupos de población, pero no puede medir de forma precisa la expectativa de vida de un individuo, debido a las diferencias naturales en la longitud de los telómeros.

Tal como explica el doctor Shields, “su valor está a nivel de población, donde con grandes números de sujetos podemos observar tendencias durante un período de tiempo”.

“Es una herramienta que analiza, por ejemplo, el impacto de los cambios en la dieta”.

“Este estudio es pionero en Glasgow e indica que las condiciones socioeconómicas realmente afectan el ritmo con el cual envejecemos”, agrega el investigador.

 


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