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Un análisis de los huesos de las patas delanteras del canguro reveló porqué estos marsupiales tienen extremidades posteriores tan desarrolladas y sin embargo las anteriores son tan pequeñas

Los científicos de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, Estados Unidos, creen que esto se debe a que los brazos cortos son necesarios para poder arrastrarse hacia la bolsa materna, o marsupio, cuando nacen.

Los investigadores afirman en Australian Journal of Zoology (Revista Australiana de Zoología) que la necesidad de gatear en las primeras etapas de vida obligó a la evolución de la forma corporal de los marsupiales, lo que condujo a los animales que conocemos hoy.

La investigación también ofrece información de porqué no existen marsupiales con aletas o alas.

Comparados con los mamíferos placentarios, los marsupiales, como los canguros, nacen en una etapa muy anticipada del desarrollo fetal.

Una vez que nacen “escalan” o se arrastran hacia el marsupio para encontrar la tetilla materna y para esto utilizan sus excepcionalmente bien desarrolladas extremidades posteriores.

“Se me ocurrió que este tipo de estrategia de nacimiento pudo haber limitado la diversificación evolutiva de la forma de sus patas delanteras”, dice el doctor Jim Cooper, quien dirigió el estudio.

“La teoría es que debido a que necesitan los brazos para escalar hacia el estómago de la mamá cuando nacen, terminan ‘estancados’ con esta forma de brazos para toda la vida”, agrega.

Esta teoría no es nueva. Fue propuesta por primera vez en los 1970, pero la idea, llamada ‘hipótesis de la restricción’, nunca había sido probada.

Así que el doctor Cooper, junto con el profesor Scott Steppan de la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee, Estados Unidos, diseñaron un estudio para comprobarla.

Los científicos utilizaron esqueletos de una amplia variedad de mamíferos procedentes de varias colecciones científicas y de museos, para medir y comparar las distintas formas corporales.

Trazaron un mapa de la diversidad de las proporciones de extremidades entre los mamíferos marsupiales y los placentarios.

Cuando compararon a ambos descubrieron que la evolución de las extremidades delanteras de los marsupiales sí quedó limitada.

“Nuestros resultados apoyan de forma extraordinaria la existencia de una limitación muy poderosa en la evolución de las extremidades de los marsupiales”, dice el doctor Cooper.

“Sabemos que las patas delanteras de los marsupiales han estado evolucionando a un ritmo mucho más lento que las de sus hermanos, los mamíferos placentarios”, afirma.

“Pero si los marsupiales no pudieran arrastrarse no sobrevivirían, por eso tener ‘buenos brazos para escalar’ es mucho más importante que tener ‘buenas patas para correr’”, agrega el investigador.

Esto también explica porqué los canguros tienen patas traseras tan largas.

“Sabemos que el ritmo de evolución de la forma de las extremidades posteriores no ha disminuido entre los marsupiales”, dice el doctor Cooper.

Esto se debe a que el desarrollo de las patas traseras no quedó limitado por la supervivencia en el marsupio.

Así, las patas traseras han podido ser muy largas para permitirles saltar rápido y compensar la falta de patas delanteras efectivas que podrían ser utilizadas para correr con cuatro extremidades.

La hipótesis de la restricción también podría explicar porqué los marsupiales nunca han vivido en ambientes acuáticos o aéreos: porque sus patas delanteras no desarrollaron una estructura capaz de volar o nadar.

“Este concepto tiene implicaciones muy importantes para responder preguntas como ¿por qué no hay murciélagos o ballenas marsupiales?” expresa el doctor Cooper.

“No existen marsupiales que puedan nadar con aletas, a pesar de que esta adaptación ha evolucionado tres veces en los mamíferos placentarios”, indica.

“Cada vez hay más evidencia que apoya esta teoría y cada vez estamos más seguros de cuál fue la causa de este gran patrón evolutivo”, agrega el científico.


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