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Muere Nicolás Hayek, el padre de los relojes Swatch

Hayek era considerado el empresario que salvó de la bancarrota a la industria relojera suiza.

Ayer martes, en Suiza una noticia dominó los titulares de los diarios y medios de comunicación: murió Nicolás Hayek, fundador y presidente de la empresa relojera Swatch.

Hayek -también conocido como “Sr. Swatch”- no era considerado un empresario suizo más, sino el artífice de una idea creativa que salvó la industria relojera de ese país en la década de los ’80.

Este lunes, el relojero nacido en Líbano y que vivía en Suiza desde su juventud murió inesperadamente de un ataque al corazón a los 82 años de edad mientras se encontraba en su trabajo.

“La extraordinaria visión de Nicolás Hayek le permitió realizar y garantizar la sostenibilidad de una empresa relojera fuerte con alto valor agregado suizo”, aseguró la empresa mediante un comunicado en su sitio de internet.

La compañía de relojes Swatch es actualmente el principal fabricante de relojes en el mundo. Se espera que este año alcance un récord de ventas de más de US$5.500 millones.

En la década de los ochenta, a Hayek se le comisionó un informe para ayudar a liquidar la industria relojera suiza, considerada en bancarrota.

Su respuesta fue la fusión de las dominantes empresas relojeras Asuag y SSIH. Así nació la nueva compañía Swatch.

El recién formado grupo desarrollo una idea innovadora: un reloj barato con tecnología suiza pero pulsera de plástico de colores.

En 1983 presentaron los nuevos relojes a precios relativamente bajos (US$35) que ayudaron a la industria a competir con el aumento de importaciones de relojes baratos procedentes de Japón.

Los “swatch” -que sólo tenían 51 piezas en comparación con las 100 necesarias para un reloj tradicional- se convirtieron inmediatamente en un éxito de ventas.

Se cree que se han vendido unos 300 millones de esos relojes alrededor del mundo.

Además, se dice que su popularidad puso de manifiesto el fin de una industria relojera suiza considerada exclusivamente “de lujo”.

Con cientos de distintos modelos, los nuevos relojes se convirtieron en una pieza codiciada en todo el mundo.

Por primera vez, el consumidor promedio consideró tener más de un reloj.

Más adelante, lo que fue considerado su característica principal también fue parte de su éxito. Artistas de todo el mundo diseñaron colecciones exclusivas.

En 1992, se subastó un reloj en la casa Christie’s de Londres por US$28.000.

En 2000, Hayek renunció a su cargo como director ejecutivo del grupo, dejando en su cargo a su hijo George N. Hayek.

Sin embargo, no se retiró. Permaneció en la compañía como presidente y se involucró en nuevos proyectos.

Uno de ellos, el diseño y desarrollo del auto Smart, propiedad de Daimler.

En vida fue reconocido como “un fenómeno poco frecuente en Europa, una figura extravagante con sentido del humor pícaro”.

La muerte del empresario provocó una serie de homenajes en los medios locales que lo citaron describiéndose como un “artista-empresario”.

El diario Blick tituló: “¡Gracias por Swatch! ¡Gracias por Smart! ¡Gracias por todo!”.


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