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Los pacientes que esperan un trasplante de riñón podrán ahora recibir órganos de donantes de grupos sanguíneos diferentes al suyo

Los médicos del Hospital Southmead, en Bristol, por primera vez llevaron a cabo el procedimiento exitosamente con un paciente.

Con los trasplantes de riñón una de cada tres donaciones potenciales de miembros de la misma familia no puede proceder porque las personas involucradas tienen tipos sanguíneos diferentes.

Esto se debe a que los anticuerpos presentes en la sangre del receptor actúan combatiendo a la sangre incompatible y provocando un rechazo inmediato del órgano trasplantado.

Con la nueva técnica, sin embargo, se “lava” la sangre del órgano para retirar esos anticuerpos y permitir que el receptor reciba el riñón de un donante con un grupo sanguíneo incompatible.

El primer paciente sometido a esta técnica en el hospital fue Mark Trimby, de 47 años, quien recibió un riñón de su hija de 24 años.

Después de padecer durante más de 10 años enfermedad renal crónica, los médicos advirtieron al señor Trimby que necesitaba un nuevo riñón y debía someterse a una diálisis tres veces a la semana.

Su hija ofreció darle el órgano pero las pruebas revelaron que ella tenía sangre tipo A, que era incompatible con el tipo O del señor Trimby.

Su esposa tampoco podía ser donante porque se le descubrió un cálculo renal.

Entonces los médicos decidieron llevar a cabo la nueva técnica que involucra suministrar una dosis adicional del medicamento Rituximab, que evita el rechazo “apagando” a las células que generan anticuerpos contra el grupo de sangre incompatible.

Esto se combina con un tratamiento llamado plasmaféresis con el cual se “lava” la sangre del paciente para retirar los anticuerpos que ya estaban presentes en la sangre del receptor.

El tratamiento de plasmaféresis necesita llevarse a cabo varias veces antes de la operación de trasplante para asegurar que el organismo del receptor acepta al nuevo riñón.

Posteriormente, como ocurre en todos los trasplantes, el paciente debe tomar de forma rutinaria e indefinidamente fármacos para evitar el rechazo.

Antes de la operación no tenía energía, había perdido el apetito y no podía caminar mucho” expresó el señor Trimby.

“Pero ahora tengo mucho más energía. Puedo jugar con mis nietos y me siento 100% mejor”.

Por su parte, el doctor Rommel Ravanan, especialista en nefrología que supervisó el procedimiento explicó: “la técnica nos permite ‘dormir’ al sistema inmune por un período de dos a cuatro semanas durante el cual no es capaz de reconocer los distintos grupos sanguíneos en el organismo del receptor”.

“Cuando el sistema inmune despierta y comienza a funcionar ya no opone resistencia al nuevo riñón de un grupo sanguíneo diferente”.

“Una vez que el trasplante está en su lugar y funcionando realmente ya no importa su procedencia para el largo plazo”, expresa el experto.

Un trasplante de riñón es un procedimiento que alarga las perspectivas de vida. Un paciente que recibe un riñón vivirá de 10 a 15 años más que un paciente sometido a diálisis.


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