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Libros latinoamericanos más destacados del año

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La revisión de la historia más reciente es el tema que ha triunfado este año en la novela de América Latina
La escritura en español comenzó el año celebrando los aniversarios del Nobel Gabriel García Márquez y su novela Cien años de soledad. A lo largo de estos doce meses, los autores latinoamericanos no han dejado de crear múltiples historias entre las que destacan las de quienes miran atrás y ajustan cuentas con el pasado, o, como Fernando Vallejo, arremeten sin piedad contra la Iglesia católica.
ARGENTINA
La ficción escrita por mujeres, el ensayo histórico y… ¡las matemáticas! han triunfado en las preferencias de los lectores argentinos durante 2007. Claudia Piñero, una de las escritoras argentinas de más éxito en 2006 con Las viudas de los jueves, ha continuado su buena racha este año con
Elena sabe
(Clarín / Alfaguara), una descripción crítica de la hipocresía y el autoritarismo de la sociedad argentina moderna que parte de la investigación cerrada sobre una muerte y las revelaciones que el lector va descubriendo sobre los diferentes personajes que se suceden en el relato. En el campo de la historia, los argentinos siguen ajustando cuentas con su pasado, y así ha tenido especial repercusión
Fuimos todos
(Sudamericana), donde Juan Bautista Cofre analiza el periodo comprendido entre el golpe militar de marzo de 1976 y la derrota en la guerra de las Malvinas en 1982, la puntilla que precipitó la caída de la dictadura. Pero la gran revelación ha sido
Matemática, ¿estás ahí?
(Siglo XXI), del profesor universitario -y periodista deportivo- Adrián Paenza, quien tras preguntarse el porqué de la mala prensa de las matemáticas sumerge al lector en una serie de preguntas que, a cualquier edad, cambiarán el concepto del lector sobre la ciencia de los números.
Jorge Marirrodriga
BRASIL
Si hay un libro que ha conquistado y apasionado al gran público en 2007, ése ha sido
Vale tudo,  de la editorial Objetiva, la biografía del músico brasileño Tim Maia, escrita con pasión e irreverencia, sin censuras, por el periodista y productor musical Nelson Motta, que siguió hasta su muerte, paso a paso, a uno de los artistas con mayor talento, amado por el público hasta el paroxismo, por tratarse de un cantor y compositor fuera de los esquemas, irreverente, indomable, siempre al límite de todo, incluso de las drogas, y que llegó a pesar 143 kilos. Adorado por intelectuales y analfabetos, Tim Maia fue un caso raro de culto de masas. Con más de 100.000 ejemplares vendidos, la biografía de Motta ha sido la revelación del año, obra elogiada por la crítica por su contenido y su forma, bien ilustrada y cuya lectura despierta sentimientos muy variados, desde la ternura a la hilaridad, pasando por la sorpresa y el suspense al presentar, con una prosa brillante, la vida turbulenta, original, incendiaria de alguien como Maia, que hizo siempre lo que quiso, a costa de tener que desfilar más de una vez por las salas de los tribunales.
Juan Arias
CHILE
Se necesitaron décadas para que la narrativa chilena pudiera reflejar en una obra mayor el golpe militar contra el presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 y la dictadura. Con su novela
Milico
(Lom Ediciones), el premio Nacional de Literatura 2006 y periodista José Miguel Varas lo logra con vigor expresivo y talento y abre las puertas de un territorio que estuvo prácticamente vedado en el país hasta la muerte del ex dictador. Aplaudida por la crítica y situada durante tres meses entre las obras más vendidas, Milico reconstruye con una pluralidad de voces las décadas de la dictadura y las previas. El protagonista, con acentos autobiográficos, es el periodista Jaime Román, un militante comunista que lucha contra la dictadura de Pinochet e intenta informar de lo que ocurre, hijo de un militar amigo de la tradición, chapado a la antigua, que muere antes del golpe. Múltiples personajes con sus lenguajes y sus historias se entrecruzan, y el espanto, la lealtad, la dignidad y la traición están presentes, junto con el humor, la mirada compasiva y la distancia siempre necesarias, retomando la tradición de la novela social.
Manuel Délano
COLOMBIA
Aventura, retazos de historia del siglo XIX plagado de guerras, imaginación, claves para entender la Colombia de hoy. Estos ingredientes son comunes en dos novelas destacadas del año:
Historia secreta de Costaguana (Alfaguara), “una gran aventura”, como la define su autor, y
Tanta sangre vista
(Alfaguara), la historia de un abuelo y su nieto que en épocas distintas no logran esquivar la guerra. La primera es de Juan Gabriel Vásquez, radicado en Barcelona, un escritor ya acostumbrado a los elogios de la crítica. La segunda, de Rafael Baena, periodista y reportero gráfico, sorprendió. Es su ópera prima, y con un lenguaje rico, poético, y una narración cinematográfica y en dos tiempos, atrapa desde la primera página.
El olvido que seremos
(Planeta y Seix Barral), de Héctor Abad Faciolince, memoria literaria de un padre asesinado por pensar distinto, por preocuparse por los demás -publicado a finales del año pasado-, sigue despertando emociones. Registra más de 60.000 ejemplares vendidos; cifra descomunal en este país de pocos lectores. Sólo un libro lo superó en ventas: la edición especial y popular de
Cien años de soledad
(Alfaguara) para conmemorar este 2007 cargado de celebraciones: los 80 años de su autor, Gabriel García Márquez, los 25 de recibir el Nobel… El libro, presentado en el marco del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, en marzo, trae textos de reconocidos escritores y académicos: Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa… Además, el árbol genealógico de la familia Buendía.
(Aquí también hay que destacar La Ceiba de la memoria de Roberto Burgos Cantor, mirada exhaustiva y delirante al mundo del cura Pedro Claver, defensor de los esclavos en Cartagena de Indias, y quizás una de las novelas colombianas más importantes en muchos años)
Pilar Lozano
MÉXICO
El antropólogo Jesús Jáuregui (Jalisco, 1949) ha hecho una reconsideración profunda del símbolo musical de México.
El mariachi
(Taurus) es una investigación rigurosa de un tema capital de la identidad mexicana, a la que el autor ha dedicado 25 años de su vida. Jáuregui pertenece a la generación de mexicanos del mundo rural que creció con las canciones del mariachi en la radio, en el cine, en las cantinas… El libro es el resultado de un arduo trabajo de campo, con abundantes entrevistas, y un buceo en bibliotecas, archivos, librerías de viejo y mercados de pulgas, de donde procede buena parte de la iconografía del mariachi reproducida en el libro. Fiel a su actitud irreverente y provocadora, el escritor colombiano con pasaporte mexicano Fernando Vallejo (Medellín, 1942) arremete contra la Iglesia católica, desde una perspectiva histórica, en su último ensayo,
La puta de Babilonia
(Planeta), uno de los éxitos editoriales del año. El autor repasa sin piedad los grandes errores de la Iglesia católica y sus consecuencias: desde las víctimas de la Inquisición a los sacerdotes pedófilos de la actualidad, pasando por las persecuciones de judíos y protestantes, el exterminio de los albigenses en el siglo XIII y las matanzas de las Cruzadas. Lutero, Mahoma y el Corán no escapan de la pluma afilada de Vallejo, que concluye así: “No hay razón para que estos fanatismos monstruosos… perduren un día más. Ha llegado la hora de decirles basta”.
Francesc Relea
PERÚ
La violencia política y el terrorismo siguen siendo temas recurrentes en la literatura peruana contemporánea. Un buen ejemplo es
Radio Ciudad Perdida (Alfaguara), de Daniel Alarcón, quizá la novela más interesante del año. Alarcón, peruano que reside desde niño en Estados Unidos y escribe originalmente en inglés, hace un notable retrato de una sociedad traumada por las cicatrices de una guerra civil, en la que una mujer, a través de un programa de radio, intenta reunir a las familias separadas y, al mismo tiempo, darle solución a un drama personal. También es digno de mención
Un millón de soles (Alfaguara), de Jorge Eduardo Benavides, una novela histórica ambientada en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, que gobernó Perú entre 1968 y 1975. En ella se confirma que Vladimiro Montesinos, el siniestro asesor de inteligencia del régimen de Alberto Fujimori, ya tiene entidad de personaje literario. Entre los autores ya consagrados, Alonso Cueto logró buenas críticas con
El susurro de la mujer ballena,
finalista del Premio Planeta-Casamérica, y Alfredo Bryce Echenique publicó
Las obras infames de Pancho Marambio
(Planeta), que pasó relativamente inadvertido en medio de las acusaciones de plagio en las que estuvo envuelto el autor. El año fue bastante generoso en títulos de no ficción, con el terrorismo nuevamente como tema más frecuente.
Sombras de un rescate (Planeta), de David Hidalgo, y
Secretos del túnel (Norma), de Umberto Jara, son crónicas de la toma y posterior rescate militar de la residencia del embajador de Japón en Lima, ocurrida en 1997. Santiago Roncagliolo también incursionó en el género, con
La cuarta espada (Debate y Longseller), una aproximación biográfica de Abimael Guzmán, fundador y líder de Sendero Luminoso, que fue bien recibida en las librerías, aunque no tan bien por la crítica.
Jaime Cordero

 


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