Fósiles de tortugas que fueron descubiertos en Escocia son el eslabón perdido entre las de tierra y las de agua

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Las tortugas de agua más antiguas fueron descubiertas en una isla de Escocia.
Los fósiles de 164 millones de años de antigüedad aparecieron en una playa en el sur de Skye, una isla cerca de la costa occidental del Reino Unido.
Estaban incrustados en un bloque de rocas en la bahía de Cladach a’Ghilinne, en la península de Straithard. El bloque contenía cuatro esqueletos de tortuga bien preservados y los restos de al menos dos más.
Esta nueva especie constituye el eslabón perdido entre las antiguas tortugas terrestres y sus descendientes acuáticos modernos.
Los especímenes -que se trasladaron al Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo- fueron descubiertos por un equipo de investigadores del Museo Natural de Historia de Londres y el University College de Londres.
“¿Por qué las tortugas ingresaron al agua? No sabemos. Es un misterio, como el por qué los cetáceos regresaron al mar”, dijo Jérémy Anquetin del departamento de paleontología del Museo de Historia Natural.
“Poco a poco, vamos llenando los huecos. Ahora, sabemos con certeza que había tortugas acuáticas hace 164 millones de años. Eileanchelys waldmani (el nombre de esta nueva especie) puede ser la tortuga de agua más antigua de la que se tenga conocimiento”, agregó Anquetin.
La especie contribuye a llenar una brecha de 65 millones de años entre la tortuga “basal” terrestre del período Triásico tardío y la tortuga acuática del Jurásico tardío.
Las primeras eran moradoras terrestres de cuerpos robustos, con cráneos similares a los de los reptiles, señaló Anquetin.
Mientras que las otras eran más livianas, más cercanas en apariencia a las tortugas acuáticas, de aguas dulces, que conocemos hoy en día.
Lo que pasó entre medio era un misterio hasta hace poco tiempo atrás.
En los últimos dos años, los fósiles de tres nuevas especies, todas ellas del Jurásico medio, fueron descubiertos en Rusia, Argentina y ahora Escocia.
“Los de Escocia son los más completos de todos. Dicen mucho sobre cómo las tortugas primitivas se diversificaron en la variedad que vemos hoy en día”, dijo Anquetin.
Por fuera, la E. Waldamani se parece a una tortuga de agua dulce, “como las que puedes comprar en una tienda veterinaria”, dice el investigador.
“Las diferencias están por dentro, en la anatomía craneana. Son pequeñas pero muy importantes. No hay ninguna tortuga como ésta”.
Estas tortugas vivían en un medioambiente muy diferente al paisaje de las islas Skye de hoy en día.
En el Jurásico medio, la masa de tierra estaba mucho más al sur, con un clima cálido, subtropical.
Es muy probable que las tortugas hayan vivido en medio de lagunas poco profundas y lagos de aguas dulces, según explican los investigadores.
La nueva tortuga es realmente excepcional en cuanto a su preservación, considerando que tenemos varios esqueletos completos, y no los restos usuales que luego hay que ensamblar”, explicó Walter Joyce, experto en la evolución de las tortugas del Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.
“El hallazgo confirma que las tortugas basales son un fenómeno global. También confirma que la diversificación en grupos primarios que vemos en la actualidad ocurrió más tarde de lo que se pensaba”, agregó.
“Finalmente, si bien es muy difícil evaluar las preferencias de las tortugas sobre su hábitat ecológico, los investigadores presentan y fundamentan muy bien el caso de que en este período, las tortugas habían comenzado a mudarse a un hábitat acuático”, concluyó Joyce.

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