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En Latinoamérica más mujeres consumen drogas para quitar el hambre

_44490269_bulimiabody.jpgSi el genio de Quino hubiera creado a Mafalda en la Argentina de hoy, sin duda habría dedicado algunas viñetas a la obsesión por la figura que tienen las mujeres de ese país.
En Argentina te tomas un café y no hace falta pedir edulcorante, directamente te lo traen, o vas a comprar un buen pullover y el dueño de la tienda te dice “nunca tenemos ropa gruesa porque nuestras clientas se ven gordas”.
Tal parece que para estar bella hay que tener hambre, matarse en el gimnasio y por lo visto también pasar frío.
Si quitarse kilos de encima resulta demasiado arduo, “para no salir rodando” (expresión que significa estar como un tonel), unas 400.000 argentinas optan por consumir diariamente drogas para quitar el hambre.
Este es el dato arrojado por la ONU en un informe que indica que Argentina es el segundo consumidor mundial de “anorexígenos”.
Esta mezcla de anfetaminas, diuréticos, laxantes, hormonas tiroideas y sedantes de gran poder adictivo, puede provocar reacciones violentas, convulsiones, coma y, en casos extremos, la muerte.
“Tenía cosquilleos por todo el cuerpo y no podía dormir. En un examen entré en una crisis nerviosa y se me empezó a dormir toda la cara, tuve una especie de parálisis”,  explicó Inés, de 32 años, quien consumió anorexígenos durante tres meses.
El aumento de su consumo en países como Argentina es considerado un síntoma más de la excesiva obsesión por la figura que se vive en muchos países de América Latina.
Según la Asociación para la lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) una de cada 10 adolescentes argentinas sufre alguna patología alimentaria.
Sin embargo, la realidad es que no existen estadísticas certeras sobre la incidencia de estas patologías ni en Argentina ni en el resto de Latinoamérica, en parte también porque enfermedades como la bulimia suelen ser muy difíciles de detectar.
Lo que sí se ha observado es que la edad de los pacientes que acuden al centro ya no se limita a la etapa adolescente y que cada vez son más los adultos y los niños de corta edad que sufren anorexia o bulimia.
“Nosotros tenemos tratamientos desde los 3 años e incluso nos encontramos casos de mamás preocupadas porque los bebés no engorden, que ponen edulcorantes en los biberones”, le explicó la presidenta de ALUBA, Mabel Bello.
En España, los llamados trastornos alimentarios son ya más frecuentes en adultos que entre adolescentes, afecta cada vez a niños más pequeños y a más hombres, según reveló un reciente informe de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (ADANER).
“El 85% de las personas que atendemos en nuestros centros tienen más de 18 años y uno de cada diez pacientes es hombre”,  dijo María del Carmen González, coordinadora de ADANER.
“Si vemos los dibujos animados o las películas observas que el héroe o la heroína es delgada y el gordo es malo y un fracasado. Y entre los adultos el mensaje es el mismo”, dijo González.
“Sabemos que en Argentina llevan muchos años padeciendo una epidemia, pero México, Colombia, Perú, Chile y Brasil también están sufriendo una explosión de casos y si aquí estamos mal en tratamientos allí están como nosotros hace 15 o 20 años”.
Según González, enfermedades como la bulimia o la anorexia suele producirse ante distintas situaciones como un fracaso amoroso, la pérdida de un trabajo o la muerte de un ser querido.


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