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British Petroleum (BP) reconoció que fracasó la operación “top kill” para frenar el derrame de crudo en el Golfo de México

Luego de muchas horas de espera British Petroleum (BP) reconoció que no funcionó la operación “top kill” para frenar el derrame de crudo en el Golfo de México y señaló que ya comenzó a explorar nuevas alternativas.

“No creo que la cantidad de petróleo saliente haya cambiado”, señaló el encargado de operaciones de la empresa Doug Suttles al cumplirse 40 días del accidente que provocó el derrame de petróleo en el Golfo de México.

La catástrofe ha minado la reputación de BP y podría costarle miles de millones de dólares.

En su rueda de prensa Suttles indicó que la decisión de abandonar el proceso de inyectar lodo y pasar a un nuevo método, cubrir la tubería rota del pozo con una cúpula, fue adoptada tras consultas con las autoridades federales.
Los ingenieros están considerando otra alternativa, bajar una cúpula hasta el piso oceánico.

Cualquier retraso o fracaso adicional seguramente enojará a los pobladores de la costa del Golfo cuyo sustento económico ya ha sido gravemente afectado.

El derrame está vertiendo en el Golfo de México al menos 12.000 barriles de petróleo diarios, lo que excede por mucho al desastre de Exxon Valdez en 1989.

La mancha de petróleo ya ha contaminado más de 100 kilómetros de la costa de Luisiana, amenazando sus frágiles humedales y provocando importantes pérdidas a la industria pesquera.

Científicos estadounidenses advirtieron que la temporada de huracanes –que podrían arrastrar el petróleo a muchas otras zonas y dañar las tuberías- podría ser una de las peores jamás registradas.

En un intento de acallar las críticas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó el viernes por segunda vez la zona afectada en Luisiana por el vertido de crudo del golfo de México.

Obama prometió que “no abandonará” a los habitantes de la región y anunció que triplicará el número de personas que trabajan en las tareas de limpieza y contención en la costa, que actualmente es de 20.000 efectivos.

En declaraciones tras una reunión informativa con los responsables del servicio de guardacostas en la ciudad de Grand Isle, reiteró que BP debe asumir los costos del derrame pero que él, como presidente, es el máximo responsable de la crisis.

“Yo asumo la responsabilidad final para la resolución de esta crisis. Yo soy el presidente y la responsabilidad es mía”, declaró Obama.

Sin embargo el gobierno reconoce que carece de la tecnología para intentar reparar el pozo, que yace a aproximadamente a 1,6 kilómetros de profundidad.

Esto significa que, en la práctica, el gobierno estadounidense depende del gigante petrolero británico para poner fin al desastre ecológico.


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