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Ángeles Mastretta celebra libro y película nuevos

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La mexicana Ángeles Mastretta, como todas las mujeres bellas e inteligentes, aparenta menos años de los que tiene aunque nació en Puebla, el 9 de octubre de 1949. O sea, que el próximo año tendrá 60 y eso no parece importarle porque se ríe, hace bromas, coquetea y se apodera de la conversación mientras asiste al rodaje en varios escenarios de Ciudad de México y Puebla de su primera novela, Arráncame la vida, publicada en 1985 en medio de la sorpresa de lectores y críticos.
Esta filmación de una novela divertida, sensual, provocadora y muy femenina, ha coincidido con la aparición de su libro “Maridos” en el que, una vez más, comparte su mirada aguda, humorística, personal y agresiva sobre las relaciones de hombres y mujeres. Es una doble celebración, en momentos en que sus obras son reeditadas y analizadas en universidades de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.
El director Roberto Sneider, el fotógrafo Javier Aguirresarrobe (consentido de Almodóvar y Amenábar) y los actores Ana Claudia Talancón, Daniel Jiménez Cacho y José María de Tavira dan vida a la divertida historia de amor de una muchacha que no sabe nada de nada, Catalina, y un general revolucionario, Andrés Asensio, quien la saca de su vida aburrida y la sumerge en el torbellino político, social, cultural, sexual y económico de ese México de los años 1932 a 1946, durante los cuales se imponen la corrupción, los crímenes políticos, las asonadas, los delitos contra el Estado y sobre todo, se respira la transformación brutal de las costumbres. Catalina ignorante del universo secreto de su cuerpo, tiene que aprender de la mano de un marido que la utiliza, al principio, como un simple adorno, un juguete, hasta cuando ella se rebela e impone sus condiciones de vida. Esos son los personajes que Mastretta lanzó en 1985 y desde entonces, todos en México soñaban con hacer la película que podría ser presentada en Venecia y Toronto en este próximo otoño.
Pocas vidas tan activas, brillantes y exitosas como la de esta mujer que, aunque padece epilepsia,  estudió Periodismo, colaboró en publicaciones como Excelsior, Unomásuno, La Jornada, Proceso y el vespertino Ovaciones, donde tenía su columna “Del absurdo Cotidiano”, sobre los asuntos que veía  todos los días.  Realizó un taller de escritura con Juan Rulfo y Salvador Elizondo, (un día iba con Rulfo y éste, pésimo conductor, se estrelló con otro que estaba furioso y ella le dijo que acababa de tener el honor de chocarse con un escritor famoso), varios programas de televisión, colaboró en la revista NEXOS dirigida por su marido, el también escritor Héctor Aguilar Camín y en 1985 sacudió a todos con su primera novela, Arráncame la vida, convertida en símbolo de esa literatura mexicana y latinoamericana escrita por mujeres, sobre mujeres, con lucidez y humor.
Ganó el premio Mazatlán y cinco años después publicó “Mujeres de ojos grandes”, 37 cuentos breves o viñetas sobre  “mujeres que ponen de manifiesto el poder que tienen en sus casas y el poder que asimismo tienen para hacer con sus vidas lo que quieran, aunque no lo demuestren. Son mujeres poderosas que se saben poderosas pero que no lo ostentan”, según la autora.
En 1993 aparece su tercer libro, Puerto Libre, conformado de relatos cortos, ensayos periodísticos, autobiográficos y filosóficos que  publicó en la revista NEXOS. Es su libro más personal, más autobiográfico, más analítico y sobre todo, más feminista, especialmente en los dos principales ensayos, “Guiso feminista” que guarda parentesco con otro texto famoso, “Lección de cocina”, de Rosario Castellanos, y “La mujer es un misterio” sobre las desigualdades entre hombres y mujeres.
Tres años más tarde publica su cuarto libro y segunda novela, Mal de amores, que gana el premio Rómulo Gallegos al año en 1997 y cuenta la historia de una mujer que mantiene relaciones amorosas con dos hombres. Un año después publicó El mundo iluminado, con 35 relatos y reflexiones personales. En 1999 apareció Ninguna eternidad como la mía, novela corta o cuento largo (ya había aparecido en El País, de Madrid, durante cuatro fines de semana en agosto de 1998), con el personaje de Isabel, una chica absolutamente liberada.
Ahora vuelve a ser noticia literaria con la publicación de Maridos, “cuentos conectados como los ambientes de una casa, donde las distintas puertas abren múltiples espacios en los que el lector es invitado a entrar y quedarse, o pasar al salón siguiente”, como dijo alguien. Mientras estrenan su película (hay el proyecto de filmar también Mal de amores en Argentina), descubrimos este mundo feminista de una escritora que, con menos de sesenta años de edad, conserva la belleza, la juventud y la alegría de los treinta.

En sus propias palabras

“La verdad es que yo quería que Maridos fuera una novela, y si no resultó así, fue porque mis personajes eran muy disparatados y no podía juntar tantas épocas en una misma historia. Entonces me di cuenta de que este libro iba a estar hecho de historias cortas y muy distintas entre sí. Todavía las de Mujeres de ojos grandes tenían la época en común, pero Maridos incluye todas las épocas y todas las edades. Fue muy difícil para mí, pero al mismo tiempo era lo que tenía y lo que quería hacer”

”Siempre me pongo en mis libros, es que el escritor está siempre en lo que escribe. En el ensayo y la crónica por supuesto, pero en la ficción también. En mi caso, yo creo que no estoy solo en los personajes femeninos; aparezco en los masculinos, en todo. El autor está presente en cada cosa que inventa”

”A mí me gusta mucho el mundo real. Soy una mujer muy afortunada. Creo que el azar distribuye dones y maleficios a placer. La vida es muy generosa conmigo. Y cuando no lo es, porque no ha sido tan generosa en el caso de la salud, entonces digo, bueno, es que me han tocado muchas otras maravillas. Por ejemplo, yo soy epiléptica, pero creo que no me puedo quejar porque tengo una profesión maravillosa que me permite reponer el tiempo que paso enferma, un tiempo que de veras perdería si trabajara en una oficina y tuviera que marcar tarjeta. Yo siempre digo que la vida devuelve”

”Nadie le pregunta a Fuentes o a García Márquez por qué sus personajes son hombres, mientras que a las escritoras siempre nos cuestionan por qué hay tantas mujeres en nuestros libros. Pero, por otro lado, yo creo que en las mujeres hay algo especial, que sí nos diferencia. Somos más aptas para la ficción. Si una ve los libros de ensayo, o historia, o de análisis, ahí posiblemente haya más hombres autores y lectores; pero las mujeres buscamos lo imaginario, somos más proclives a la ficción”.
“Con Rulfo conversábamos mucho, pero de tonterías. Y como yo vivía camino de su casa, él me llevaba en su coche y me acercaba. Corríamos grandes riesgos, porque Juan era un peligro al volante. Una vez chocamos, y entonces el otro se bajó enfurecido. Pero yo lo enfrenté y le dije: Usted acaba de tener el honor de chocar con el maestro Juan Rulfo. A él eso no le importaba para nada, así que le di mi teléfono, y días después me llamó para que le pagara los gastos del taller. Recuerdo que el monto era justo lo que yo ganaba en mi trabajo. Pero, ¿cómo me iba a importar? Supongo que Rulfo nunca se enteró de eso”.


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